Top
Plaza mayor de Madrid
21 Jun

Un paseo por el Madrid de los Austrias

Recorre con nosotros el Madrid de los Austrias

Por las calles de Madrid han pasado nobles y villanos y cortes, muchas cortes. Antes de que la capital del reino se instalase en Madrid de forma definitiva, los reyes españoles iban cambiando su lugar de residencia a su gusto. Ciudades como Toledo, Valladolidd, Burgos, Sevilla o Segovia pueden presumir de este “privilegio”. Y es un privilegio porque el paso de la corte no traía solo multitud de fastos y una mejora en la economía de la zona, sino que también se dejaba sentir en la arquitectura. Ahí están el Alcázar de Segovia, Sevilla o Toledo para demostrarlo.

¿Has oído hablar alguna vez del “Madrid de los Austrias”? Pues precisamente es en ese entramado de calles donde se situó la corte durante dos siglos bajo el reinado de los Habsburgo desde que en 1506 ascendiera al trono Felipe “el hermoso” hasta la muerte de Carlos II, “el hechizado” en 1700. Iglesias, edificios señoriales, viviendas de nobles y rincones muy especiales se unen en el Madrid de los Austrias, una zona que os invitamos a conocer.

Los límites del Madrid de los Austrias

Geográficamente esta zona se encuentra en lo que hoy conocemos como el centro de la ciudad, con la Plaza Mayor, la Plaza de Oriente y la Plaza de la Villa como núcleos centrales. Es verdad que la corte de los siglos XVI y XVII era mucho más grande, pero se desarrollaron plenamente más tarde y por eso lo dejamos fuera de esta ruta. Las calles Mayor, Arenal, Segovia, carrera de San Francisco, Bailén y Toledo y las plazas de la Cebada, de la Paja, y las tres que ya hemos mencionado limitan nuestro paseo.
Aunque te parece que es un recorrido muy grande, puedes hacerlo tranquilamente en un par de horas tomándote tu tiempo para hacer las fotos que quieras o incluso visitar el interior de algunos de los lugares. Te proponemos que escojas una mañana de sábado o domingo, te des un paseo por la zona y, como Grill Stop está a un paso más, vengas a probar nuestra carta y nos cuentes qué te ha parecido la visita.

Qué ver en el Madrid de los Austrias

Empezamos en el centro neurálgico de la ciudad, la Plaza Mayor, la gran obra arquitectónica de la dinastía Habsburgo y que sirvió al comercio y como lugar de reunión. En tiempo de los Austrias se la conocía como plaza del Arrabal porque se situaba en los arrabales de lo que entonces era la ciudad y era más pequeña e irregular. Fue agrandándose poco a poco hasta terminarse en 1617. No dejes de mirar la Casa de la Panadería, el edificio con pinturas murales en su fachada y la Casa de la Carnicería, justo enfrente. La estatua ecuestre es de Felipe III porque bajo su reinado se inauguró la plaza. El Arco de Cuchilleros, en el rincón suroeste, es el más monumental de sus accesos.

Sal por la calle Gerona y llega hasta la Plaza de la Provincia para ver el Palacio de Santa Cruz, construido bajo el reinado de Felipe IV como cárcel y que muchos confunden con la Casa de la Villa por su similitud. Lo reconocerás porque es la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores. Verás también la Fuente de Orfeo.

Plaza de Oriente de Madrid

Cuando subas hacia el norte por la calle de la Fresa te podrás perder en las calles estrechas y tortuosas que marcan todo el itinerario. Pasa por la Posada del Peine y sigue por la calle San Cristóbal hasta cruzar la calle Mayor para llegar a la calle Arenal. Caminarás por ella para ver la iglesia de San Ginés, plagada de obras de arte y la plaza de Isabel II al final de la calle. En tiempos de los Habsburgo en la plaza había una fuente muy grande que daba nombre a la plaza “de los Caños del Peral”. Mira el Teatro Real y déjalo a tu espalda para admirar una de las zonas estrellas de la ruta: la Plaza de Oriente. Su posición ligeramente elevada ha hecho que haya sido un lugar importante a lo largo de la historia. Con los Austrias estaba llena de edificios para dar soporte al alcázar. Aunque no datan de la fecha que tratamos, merecen una parada y un buen vistazo el Palacio Real, la Catedral de la Almudena, los Jardines de Sabatini, el Monasterio de la Encarnación, el Teatro Real y la estatua de Felipe IV, además de las esculturas del Cabo Noval y el Capitán Melgar y todas las esculturas de reyes españoles que flanquean los caminos principales.

Cruzamos la plaza de los Ramales, donde un pequeño monumento recuerda a Diego Velázquez y enfilamos la calle de Santiago para ver el lateral de la Iglesia de Santiago, con entrada por la plaza. Es uno de los templos más viejos de Madrid, derribado en tiempos de José Bonaparte y vuelto a levantar con el aspecto actual.

Plaza de la Villa de Madrid

Por la calle San Nicolás llegamos a la iglesia más antigua que se conserva en la capital, San Nicolás de Bari, que se cree del siglo XII y siguiendo llegaremos de nuevo a la calle Mayor. A la derecha encontramos el Palacio de los Duques de Uceda, que intentaba imitar la grandeza del viejo Alcázar, y la Iglesia del Sacramento, Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas, que merece una visita a su interior por la preciosa distribución y decoración. Al salir, baja por Pretil de los Consejos y la calle de la Villa para desembocar en la calle Segovia a la altura de la plaza de la Cruz Verde, con una fuente coronada una escultura de Diana. Al otro lado de la calle Segovia se ve la tapia del Jardín del Príncipe de Anglona, uno de los más bellos de Madrid y la plaza de la Paja. ¡Te acercas a Grill Stop pero aún queda más que por ver!

Subiendo la calle Segovia dejarás a la derecha la iglesia de San Pedro el Viejo. Gira por la calle del Doctor Letamendi para encontrarnos de cara con la Basílica de San Miguel, también con una preciosa decoración interior. Al salir, bordea el templo por la izquierda para subir por la calle Puñonrostro y cruza la plaza del Conde de Miranda con su convento y su iglesia de las Carboneras, y camina por la estrechísima calle del Codo. Tus pasos acabarán en la Plaza de la Villa que ejercía de plaza principal hasta que se construyó la Plaza Mayor. En ella hay tres edificios históricos, cada uno de un siglo. Al este verás las Casas y Torre de los Lujanes, del siglo XV, los edificios civiles más antiguos de Madrid; al sur, la Casa de Cisneros, del siglo XVI, y al oeste la Casa de la Villa, del siglo XVII que se comunica con la de Cisneros por un pasadizo elevado.

Reanuda el camino por la Calle Mayor , echa un vistazo al rehabilitado Mercado de San Miguel y baja por la Cava de San Miguel y Cuchilleros para llegar a Puerta Cerrada. Ya solo te queda adentrarte en la siempre concurrida Cava Baja para entrar en nuestro querido barrio, el de La Latina. Encamínate a la calle Toledo y prepárate para acabar este recorrido tan cultural con una hamburguesa que hará historia.

Compartir
Laura Jimenez