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Museo del Prado
4 Ene

10 cuadros imprescindibles del Museo del Prado

El Museo del Prado, una visita imprescindible en Madrid

El Museo del Prado es una de las mejores pinacotecas del mundo y uno de los lugares más visitados de Madrid, tanto por los turistas que llegan a la capital como por los habitantes de la ciudad. Aprovechando que nos encontramos muy cerquita de este museo, os invitamos a hacer un recorrido por, al menos, estas 10 obras imprescindibles de sus pasillos. Y después nada mejor que una buena comida o cena en Grill Stop para comentar todo lo que hemos visto. ¿Nos cuenta qué cuadro es tu favorito del Prado?

01. El emperador Carlos V a caballo en Muhlberg, de Tiziano

Carlos V a caballo en Muhlberg

Este retrato ecuestre de Carlos I de España y V de Alemania muestra al emperador a caballo, detenido frente al río Elba, como un soldado defendiendo a la cristiandad que estaba siendo atacada por el protestantismo. Tiziano eligió representarle con el atuendo que realmente llevó en la batalla, una armadura, labrada en oro y plata, que aún se conserva en la Real Armería del Palacio Real de Madrid, junto con las galas del caballo.

02. El sueño de Jacob, de José de Ribera

El sueño de Jacob
Es uno de los cuadros más bellos y admirados del pintor barroco valenciano. Ribera quiere insistir en la humanidad del pastor situándole en un entorno muy naturalista.

03. Las tres gracias, de Rubens

Las tres gracias
Las representaciones de escenas mitológicas son un clásico en la Historia del Arte. Lo novedoso de esta obra de Rubens es que cambia completamente el concepto de belleza empleados en ‘las Gracias’ hasta entonces y usa la fábulas de las tres hijas de Zeus como una excusa para representar las exuberantes formas de sus habituales modelos.

04. El caballero de la mano en el pecho, de El Greco

El caballero de la mano en el pecho
Aunque muchas de las grandes obras del pintor griego se encuentran en Toledo, no podía faltar en nuestra selección este retrato, uno de los más conocidos en el mundo. El hombre representado, que podría ser el marqués de Montemayor, notario mayor de Toledo, parece esta haciendo un pacto con el espectador pues la postura de su mano imita el gesto del juramento.

05. Las Meninas, de Velázquez

Las Meninas
Es, sin duda, el cuadro más conocido de Velázquez y aunque todas las obras del pintor sevillano que vemos en el Prado merecen una parada y un tiempo de análisis frente a ellas es obvio que Las Meninas siguen cosechando las mayores alabanzas de los visitantes. El tema central de la obra es el retrato de la infanta Margarita de Austria, colocada en primer plano y rodeada de sus sirvientas, conocidas como meninas. La grandeza de esta obra está precisamente en que consigue representar a muchos otros personajes, como los reyes en el espejo o el mismo Velázquez.

06. Los fusilamientos del 3 de mayo, de Goya

Los fusilamientos del 3 de mayo
Y de uno de los mejores pintores españoles de la historia, a otro. Seguramente Las majas, desnuda y vestida, sean los cuadros más famosos del pintor aragonés, con permiso de La familia de Carlos IV. Y, sin embargo, nosotros no podemos dejar de recomendaros esta obra en la que se representa la lucha del pueblo español contra la dominación francesa en el estallido de la guerra de Independencia. Tal es su valor, la riqueza de su composición y la expresividad del rostro del fusilado que ha inspirado a otros autores como Manet en El fusilamiento de Maximiliano o a Picasso en Guernica y Masacre en Corea.

07. Niños en la playa, de Sorolla

Niños en la playa
Las pinceladas alargadas, las escenas marítimas y los colores empleados son signos característicos de Joaquín Sorolla, un pintor postimpresionista de fama mundial. En el cuadro que podrás ver en el Prado se representa a tres niños tendidos boca abajo, desnudos y nadando a la orilla del Mediterráneo que tanto pintó el valenciano.

08. El jardín de las delicias, de El Bosco

El jardín de las delicias
Pocos cuadros están llenos de tantos símbolos y contienen tantos detalles como este tríptico pintado al óleo frente al que te sentirás como en un laberinto. En el panel izquierdo se representa el jardín del Edén, en el central el jardín de las delicias, con diversos personajes cometiendo toda clase de pecados, y en la de la derecha, el infierno, donde los hombres y mujeres asumen las culpas de las faltas cometidas. Dedícale tiempo porque todos los detalles merecen la pena.

09. Autorretrato, de Durero

Autorretrato
Es uno de los más cuidados autorretratos pintados. Durero se representa como un hombre de la nobleza, vigoroso, joven y bien vestido para denotar su personalidad refinada y su buena posición económica.Y el autorretrato destaca precisamente por esa delicadeza y finura puesto que ningún pintor medieval se había representado a sí mismo con tanta exquisitez. La cenefa del escote parece dorada con hilo de oro y usa guantes de piel, un artículo de lujo para la época.

10. El descendimiento, de Van der Weyden

El descendimiento
Es la obra cumbre del pintor flamenco Rogier van der Weyden. Inicialmente se pintó como sección central de un tríptico pero las alas laterales han desaparecido. La composición responde claramente a los cánones de la pintura gótica: representa una escena religiosa, cuida muchísimo los detalles –fíjate en las lágrimas o los bordados de los ropajes– y se basa en el empleo del claro oscuro para dar sensación de profundidad.

Todas las imágenes pertenecen a la web del Museo del Prado.

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Laura Jimenez